El Itchimbía es el gran mirador de Quito

No hay mejor lugar para ver el amanecer en Quito que el Parque Itchimbía. Desde este sitio, localizado en el límite oriental del Centro Histórico, se observa el cese del alumbrado público nocturno, para dar paso a los rayos de sol que poco a poco despiertan el bullicio de la capital. Está rodeado por los barrios El Dorado, La Tola y San Blas. Se puede acceder a él desde las calles Yaguachi o Sodiro, todos los días de la semana, desde las 05:00 hasta las 17:00. La entrada es gratuita.

Su ubicación, a 2 910 metros de altura, convierte a esta loma en uno de los grandes miradores de Quito, ya que ofrece una vista de 360 grados. Cuando el cielo está despejado desde allí se aprecia un singular paisaje formado por los volcanes y nevados cercanos a  Quito: el Pichincha, Cayambe, Antisana, Atacazo, Corazón y Los Illinizas.

Ahora, es un referente cultural de la ciudad desde que se levantó en su cima, en el 2004, el Centro Cultural Itchimbía, más conocido como el Palacio de Cristal. Su estructura metálica tiene recorrido: funcionó como el primer mercado cerrado de Quito, en Santa Clara. Cuando se lo desmontó, “fue acondicionada alrededor de unos seis años, pero se mantiene intacta”, explica Juan Diego Esparza, coordinador del Centro.

Según datos del ex Fondo de Salvamento (Fonsal), el Palacio está compuesto por un gran cuerpo central que sostiene un amplio tambor octagonal. Este termina en una cúpula de verticilios que es la parte más alta. De ella se desprenden dos altas bóvedas de arcos rebajados. La gran armadura metálica de 1 300 m2 está forrada por grandes cristales que se enlazan unos con otros, gracias al soporte de gruesos hilos metálicos. Su diseño produce dos efectos visuales a quienes visitan el Centro. Uno es exterior, por el destello que se desprende cuando la luz solar choca con los vidrios. El otro, una sensación de caminar sobre el agua por el reflejo de los rayos solares en las claras baldosas que componen el piso.

Por estos efectos que causa la luz en el Itchimbía, el maestro Mesías Maiguashca escogió este sitio para interpretar ‘La canción de la Tierra’. El acto, que se celebró en junio de 2013, era una ofrenda al Sol que arrancó a las 05:00, en pleno solsticio de verano.

Al Palacio de Cristal ingresan anualmente 250 000 visitantes. Muchos llegan al sitio después de pasear por el parque. Para los 12 trabajadores del Centro es común ver a ciclistas o personas con balones y una cometa en mano, pues luego de hacer deporte entran en el edificio. Pero no solo en el Centro Cultural se aprende. La extensa área verde de 54 hectáreas, que lo rodea, alberga especies de plantas nativas como el aliso, quishuar, yalomán, guanto, iso, pumamaqui, etc. Antiguamente los habitantes llegaban al Itchimbía para recolectar plantas y curarse. “Por eso se la conocía como ‘la gran botica de Quito’”, dice la guardaparques Silvana Chango.

También es el hogar de aves como el huiracchuro, el quinde, los jilgueros, mirlos y más. Los puede ver desde los distintos miradores. También se aprecian otras especies: la rana marsupial, las culebras verdes y las raposas. Ellas se ven en el humedal, un espacio artificial que simula a grandes charcos de agua que existían antes en el parque. El uso que la gente hace de este lugar cambia en el transcurso del día. Un mediodía, las risotadas y correteos de decenas de estudiantes interrumpen la tranquilidad del Itchimbía. Ellos son los alumnos de tres planteles que están dentro del parque: el Colegio Santiago de Guayaquil, la escuela José Martí y el Jardín Federico González Suárez. A la hora de salida, muchos trepan a los árboles, juegan a ‘las cogidas’ o corren presurosos a disfrutar de los juegos infantiles que hay en tres espacios.

Antes de que la oscuridad se pose sobre Quito, grupos de vecinos  acuden a ejercitarse en las máquinas para adultos. Mientras aconseja la serie de movimientos que su hijo y su nuera deberían hacer, José Vinueza dice sentirse orgulloso de que el vasto potrero que había se haya transformado en un gran parque que cuenta con senderos y una ciclovía de 2, 4 km. “Aquí hay muchas cosas para que se diviertan en familia. Vengan nomás”.

 

Fuente: https://patrimonio.elcomercio.com/patrimonio-historico/parque-itchimbia/historia#.XVq-JdNR1ap

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